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viernes, 18 de febrero de 2011

El Barón Rojo (Der Rote Baron)

El Baron Rojo (2008)

Tras alistarse en la Fuerza Aerea alemana, Manfred Von Richthofen (Matthias Schweighöfer) derriba el avión del capitán Arthur Brown (Joseph Fiennes), y pronto comienza a hacerse un nombre como uno de los mejores pilotos de caza germanos, siendo rápidamente ascendido y condecorado por sus superiores, deseosos de encontrar héroes de guerra que suban la moral de la población. En principio, Richthofen entiende la guerra como un honesto deporte de caballeros donde el honor está por encima de todo, pero cuando cae gravemente herido en combate y se enamora de la enfermera Kate, comprenderá que está siendo utilizado como un mero objeto de propaganda por sus superiores.

El Barón Rojo ha sido una de las producciones más caras del reciente cine alemán, con un presupuesto cercano a los 18 millones de dólares, recaudados en gran parte gracias a las generosas aportaciones de donantes particulares, que permitieron al directo y guionista Nikolai Müllerschön llevar a la pantalla su ambiciosa adaptación cinematográfica de las hazañas bélicas del célebre Barón Rojo, coincidiendo con el 90º aniversario de su muerte.

En cuanto a la valoración del film, da la impresión de que, a la hora de elaborar el guión, el director no había tomado nota de los errores presentes en la anterior versión de Roger Corman. Se ve que Müllerschön, pese a contar con dicho precedente, no solo no ha corregido los aspectos menos logrados de la anterior, sino que en algunos casos, los ha agravado. Si la película de Corman se inventaba la rivalidad de Richthofen con el piloto Arthur Roy Brown, esta película va un paso más allá, sacándose de la manga que el alemán le salvó la vida a Brown, e incluso que se hicieron amigos tras caer ambos derribados en tierra de nadie. Pero no acaban ahí las licencias históricas que se toma el guión, ya que además de introducir una previsible subtrama romántica (tópica a más no poder), se presenta a Richthofen como un joven totalmente inmaduro e indisciplinado, un retrato muy alejado del perfil de oficial prusiano al que realmente respondía el personaje histórico. A todo esto hay que unirle el hecho que el ritmo de la narración en ningún momento llega a levantar el vuelo, y las dos horas de metraje del film se hacen un tanto largas. Además, de manera sorprendente, la película obvia mostrar el combate en el que murió Richthofen, limitándose a señalar en el epílogo que su derribo se le atribuye al capitán Brown, aunque este extremo no está confirmado históricamente.

Entre los aspectos positivos, cabe destacar por encima de todo la sobresaliente labor de recreación de los escenarios que aparecen en la película, siendo ese el aspecto donde más se nota el holgado presupuesto manejado por la producción. En cuanto a las escenas bélicas y de combates aéreos, son bastante buenas gracias al empleo de los efectos visuales generados por ordenador, aunque algunas maniobras de los aviones resultan demasiado acrobáticas, aunque sin llegar a los excesos de Flyboys. Finalmente, me gustó que apareciera en el film el personaje de Lothar Von Richthofen, hermano menor de Manfred, que llegó a ser otro as de la aviación alemana, si bien siempre estuvo eclipsado por la fama de su hermano mayor. En el apartado interpretativo, la actuación de Matthias Schweighöfer en el papel del Barón me pareció simplemente correcta, al igual que la del resto del reparto.

En definitiva, esta moderna revisión cinematográfica acerca de la figura del Barón Rojo decepciona en más de un aspecto. Da la impresión de que el director ha querido mostrar una versión bastante modernizada y rebelde del personaje para adaptarlo a los gustos del público actual, pero en el camino se deja muchos aspectos claramente mejorables. Un título que, pese a su abundancia de medios, se queda en agua de borrajas, y que no logra mejorar la anterior película de Roger Corman sobre Richthofen.

Calificación: 4/10

lunes, 14 de febrero de 2011

El Barón Rojo (Von Richthofen and Brown)

El Baron Rojo (1971)

Reconstrucción de las hazañas bélicas del célebre as de caza alemán de la I GM, Manfred Von Richthofen (John Phillip Law), desde sus inicios como piloto de combate, siendo adiestrado por el as Oswald Boelcke, pasando por sus primeras victorias, hasta convertirse en un héroe de guerra, lo cual le acarreará la envidia de otros pilotos destacados de su escuadrilla como Hermann Göring. Su fama hará que un piloto canadiense de la RAF, Arthur Roy Brown, se obsesione con la idea de enfrentarse en combate y derribar al famoso piloto alemán.

Hay dos personajes militares alemanes del S. XX cuyas figuras han sido apropiadas por la cultura anglosajona, hasta el punto de ser venerados incluso con mayor entusiasmo que en su país de origen. El primero es Erwin Rommel, El Zorro del Desierto; el segundo, Manfred Von Richthofen, más conocido como El Barón Rojo por ser este el color que Richthofen usaba en sus aviones para que el enemigo le identificara en combate. En este caso, El Baron Rojo fue un ambicioso proyecto personal del director estadounidense, especializado en películas de bajo presupuesto, Roger Corman. Además de asumir la dirección, Corman también fue el encargado de producir la película, financiándola con capital procedente de su pequeña productora independiente. Sin embargo, la relativa modestia del presupuesto no afectó al aspecto de la ambientación, ya que Corman pudo contar para el rodaje con aviones auténticos de la I GM, que fueron obtenidos gracias a la colaboración de un coleccionista particular residente en Irlanda, que ya los había cedido para el rodaje de Aguilas Azules.  De este modo, la filmación de las escenas aéreas tuvo lugar en tierras irlandesas, empleándose dos semanas en el rodaje de las mismas, empleando aviones genuinos de la Gran Guerra.

Entrando a valorar el film, en cuanto a los aspectos positivos, hay que recalcar la espectacularidad y realismo de las escenas de combate aereo. Como en la época de filmación no existían los efectos generados por ordenador, todas las secuencias aéreas que aparecen en pantalla son reales, y se filmaron, -como apuntaba- empleando aviones de la época. Sin embargo, prácticamente en ese punto se agotan las cualidades del film, que presenta, por otro lado, bastantes aspectos mejorables. Para empezar, hay muchos hechos que no se ajustan a la historia real de Richthofen, dándole demasiada importancia, por ejemplo, al personaje de Göring, y mostrando una supuesta rivalidad con el piloto canadiense Arthur Roy Brown, una rivalidad totalmente ficticia. Por otro lado el film maneja la teoría –que era la vigente en la época de su rodaje- de que fue Brown quien derribó el Fokker de Richthofen, sin embargo los últimos estudios apuntan a que el avión del Barón Rojo fue en realidad derribado por el fuego realizado desde tierra.

Pero, inexactitudes históricas aparte, lo cierto es que la película tampoco termina de carburar, por varios motivos. El primero se encuentra en la poca sustancia de los personajes principales, que resultan totalmente planos y esquemáticos, y no se benefician en absoluto de la floja interpretación del protagonista John Phillip Law, en el papel de Von Richthofen. Además, el desarrollo de la trama resulta totalmente insulso, con escenas de combate aereo que se intercalan con nulo interés con los aspectos personales de los protagonistas, y que no llegan a captar la atención del espectador. Finalmente, el otro gran lastre que tiene el film es que, pese a la abundancia de escenas de acción, a estas les falta la necesaria dosis de épica, y que en ningún momento logra transmitir el carisma de Richthofen, con el resultado de que la historia, en conjunto, ofrece una sensación algo deslavazada y el ritmo de la narración se antoja más bien cansino.

En definiva, El Barón Rojo se queda en un título de muy cuidada ambientación y más que correcta factura visual, pero bastante plano en el aspecto narrativo, amén de demasiado inexacto en el aspecto histórico. Interesará sin duda a los aficionados al cine bélico, por el atractivo histórico del personaje, pero desde el punto de vista de la calidad artística, es una película que, desde luego, decepciona en más de un aspecto. Un título simplemente pasable.

Calificación: 5/10

viernes, 4 de febrero de 2011

Leyendas de Pasión (Legends of the Fall)

Leyendas de Pasión (1994)

El coronel William Ludlow (Anthony Hopkins) tras ser abandonado por su esposa decide retirarse del ejército y trasladarse a vivir junto a sus tres hijos a un gran rancho de Montana, dispuesto a mantenerse alejado del mundo. Sin embargo, las tensiones con su rebelde hijo Tristan (Brad Pitt) y entre este y el sensato Alfred (Aidam Quinn), se verán acrecentadas cuando el hermano menor, Samuel, decide que su bella prometida Susannah (Julia Ormond) se traslade al rancho a vivir con la familia, surgiendo un incipiente romance entre ella y Tristan. Poco después, el estallido de la Primera Guerra Mundial hará que Samuel, en contra de los deseos de su padre, se aliste en el ejército canadiense para combatir en Francia, por lo que Tristan decide seguir sus pasos para proteger a su hermano menor en el frente.

Leyendas de Pasión supuso la adaptación cinematográfica de la novela de Jim Harrison “Legends of the Fall”, publicada en 1979 y cuya historia llamó la atención del director Edward Zick, quien no obstante, iba a tardar más de una década en ver el proyecto materializado en la gran pantalla. A fin de garantizar el éxito en taquilla la productora se aseguró de contar con un actor consagrado como Anthony Hopkins, y sobre todo, con la presencia del sex symbol masculino de Hollywood, que por aquel entonces era una estrella emergente, Brad Pitt. La película contó además con un generoso presupuesto cercano a los 30 millones de dolares y recibió 8 nominaciones a los Oscar, aunque finalmente solo se alzó con una estatuilla, la de mejor fotografía, que recayó sobre el técnico John Toll. Además, la película no terminó de conectar con el gran público, ni de funcionar en taquilla como se esperaba.

Y lo cierto es que, analizando el film, es comprensible que este no se convirtiera en un arrollador éxito comercial. Porque se aprecia a la legua que el intento de Zick por crear un deslumbrante relato épico que combinara elementos del Western clásico, cine bélico y una historia romántica de fondo, no terminó de funcionar adecuadamente en pantalla. En primer lugar, porque los personajes, además de resultar tópicos, no están nada bien desarrollados. Principalmente el de Tristan, que parece un simple vehículo de lucimiento para el físico de Brad Pitt, cuya actuación, por cierto, deja bastante que desear. Incluso el habitualmente brillante Anthony Hopkins aparece bastante sobreactuado interpretando al torturado coronel Ludlow, un personaje que solo logra sacar el lado histriónico del actor galés. A todo ello se le une una historia narrada sin pulso, cuyas dos horas y media de metraje se hacen largas y un guión que oscila entre lo almibarado y lo pretencioso, incluyendo una subtrama de pretendida sensibilidad hacia los indios americanos, que dicho sea de paso, no aporta nada al relato.

Al menos, eso sí, hay que reconocer que las escenas bélicas están filmadas con eficiencia si bien la secuencia que muestra la muerte de Samuel en combate se antoja poco realista y transmite al espectador una sensación de forzado dramatismo, más efectista que efectivo. Como curiosidad, también muestra la participación canadiense en la I GM, un tema poco tratado en el cine de Hollywood.

En definitiva, “Leyendas de Pasión” resulta un producto fallido que no cumple ni de lejos sus ambiciosos objetivos, ya que como relato épico resulta aburrido, y como historia romántica, no logra transmitir gran cosa al espectador, conformándose con coleccionar tópicos y clichés al uso de este tipo de Films con nula capacidad para emocionar. Una película simplemente pasable, en el mejor de los casos.

Calificación: 5/10

jueves, 13 de enero de 2011

El Almirante (Admiral Kolchak)

El Almirante (2008)

Relato biográfico acerca de la figura del almirante ruso Alexander Kolchak, desde su heroica actuación en 1916, al mando de un destructor en aguas del Mar Báltico, pasando por su ascenso a comandante en jefe de la flota del Mar Negro, hasta llegar a convertirse en uno de los líderes del Ejército Blanco durante la Guerra Civil Rusa. Paralelamente a su exitosa carrera militar, Kolchak vivirá también un difícil romance con Anna Timireva, la esposa de uno de sus oficiales, quien durante los turbulentos meses de la guerra civil se convirtió en una figura clave en la vida del almirante.

El Almirante ha sido una de las más recientes superproducciones de la pujante industria cinematográfica rusa, un ambicioso proyecto que costó casi 5 años finalizar y que dispuso para su rodaje de un presupuesto superior a los 20 millones de dólares. Además, la película tiene el interés de recuperar la memoria histórica acerca del almirante Alexander Kolchak, unos de los grandes marinos del S. XX, famoso por sus exploraciones del Ártico, y por su papel como jefe contrarrevolucionario durante la guerra civil rusa. Naturalmente, era un personaje al que el régimen sovietico condenó durante décadas al más absoluto olvido, pero que, gracias a las nuevas circunstancias políticas imperantes en Rusia, ha sido ahora reivindicado con este lujoso biopic.

Y ciertamente, el film pone de relieve su elevado presupuesto con un arranque espectacular, que muestra un trepidante combate naval entre el destructor capitaneado por Kolchak y un poderoso crucero de batalla alemán, un enfrentamiento desigual del que los rusos salen victoriosos gracias a la inteligencia y sangre fria de su capitán. También me gustó la forma en que se cuenta el inicio del romance entre Kolchak y Anna Timireva, mostrando con elegancia como surge la química entre ambos. Sin embargo pasados los primeros quince minutos, la historia comienza rápidamente a perder el pulso, y el ritmo de la narración claramente pierde fuelle, además de resultar sumamente confusa, sobre todo para el espectador poco versado sobre los hechos históricos que se relatan.

Por un lado, hay varios saltos temporales entre la época de la guerra y el estallido de la Revolución Bolchevique y la Guerra Civil, que apenas se explican; y por otro lado el guión peca en más de un momento de pasteloso al recrearse demasiado en la trama romántica de la historia. Una trama amorosa que, conforme avanza la narración, va cobrando mayor importancia, hasta convertirse en el eje central de la misma, con el inconveniente de que el romance entre Kolchak y Anna está desarrollado de una manera muy poco imaginativa, y amén de reiterativo, resulta bastante previsible y aburrido para el espectador.

En el aspecto histórico, también pueden señalarse algunos aspectos poco pulidos del guión, especialmente el retrato excesivamente benévolo que se hace de las fuerzas del ejército blanco o contrarrevolucionario. No se dice nada acerca de las matanzas, saqueos y atrocidades cometidos por los soldados de Kolchak en las zonas bajo su control, y por tanto, no se explican las causas por las que las fuerzas blancas fueron perdiendo gradualmente el apoyo popular, y fueron finalmente derrotadas por el Ejército Rojo. También se idealiza en extremo la figura de Kolchak, ofreciendo un retrato del personaje que, bajo mi punto de vista, resulta como mínimo incompleto desde el punto de vista histórico.

Pese a ello hay que recocer que el trabajo de los actores resulta bueno, en especial por parte del protagonista Konstantin Khabensky, dotando a su personaje del carisma y la personalidad necesarios para hacer creible su interpretación. Otros aspectos destacables del film radican en la esmerada puesta en escena y recreación de los escenarios, así como en las muy vigorosas secuencias de acción bélica. Es una pena que la parte discursiva del film no esté a la misma altura que los aspectos técnicos, ya que de haber sido así, habríamos estado sin duda ante una de las grandes películas de década.

En definitiva, El Almirante ofrece al espectador unas espectaculares secuencias de acción, y una muy buena puesta en escena. Pero desde el punto de vista narrativo, la película adolece de demasiados aspectos manifiestamente mejorables, y además, no resulta del todo satisfactoria como retrato histórico de uno de los periodos claves del S. XX. Al final, se queda en un título de esmerada factura formal y visual, pero simplemente correcta en cuanto a calidad cinematográfica.

Calificación: 5,5/10

lunes, 27 de diciembre de 2010

Doctor Zhivago

Doctor Zhivago (1965)

El relato comienza en Rusia, a finales del S. XIX. El niño Yuri Zhivago (Omar Sharif), tras quedar huérfano, es acogido por unos familiares, trasladándose a vivir a Moscú. Años más tarde, siendo ya un joven estudiante de medicina, vivirá los sucesos de la revolución de 1905 y conocerá brevemente a la bella Lara (Julie Christie), hija de una humilde modista, sometida al designio del poderoso y corrupto abogado Komarovski (Rod Steiger), y futura esposa del lider revolucionario Pasha Antipov. Años más tarde, tras haber contraido matrimonio con Tonia (Geraldine Chaplin), el estallido de la I GM provocará que el doctor Zhivago sea enviado al frente como médico militar, reencontrándose allí con la enfermera Lara, surgiendo entre ellos un apasionado romance que se verá truncado por el inicio de la revolución bolchevique.

En el año 1957 aparecía publicada en Italia la novela El Doctor Zhivago, escrita por el poeta ruso Boris Pasternak. El relato de Pasternak, lleno de lirismo, suponía una reflexión sobre la historia de Rusia a lo largo de la primera mitad del S. XX, a la par que una crítica a los aspectos más oscuros del régimen bolchevique y a los excesos del periodo revolucionario. Naturalmente, el contenido de la novela le acarreó a su autor la censura de las autoridades soviéticas, así como la imposibilidad de publicar la novela en la URSS. Sin embargo, el éxito mundial del libro fue casi inmediato, y le valió a Pasternak para recibir el premio nobel de literatura del año 1958, premio que Pasternak, fuertemente presionado por las autoridades sovieticas, tuvo que declinar. En cualquier caso, era sólo cuestión de tiempo que la novela de Pasternak fuerra llevada al cine.

Finalmente, fue el productor Carlo Ponti quien, tras una dura puja, logró hacerse con los derechos cinematográficos del libro, e involucrar de este modo a la productora MGM para realizar el film basado en el mismo. Como Ponti estaba dispuesto a realizar una gran película que estuviera a la altura del relato literario, se aseguró de contratar al mismo equipo artístico y técnico que se había encargado de realizar 3 años antes la exitosa y oscarizada Lawrence de Arabia, empezando por su director, el británico David Lean. Este quiso repetir la experiencia, ofreciendo el papel de Zhivago a Peter O´Toole, pero al parecer el actor rechazó la propuesta dado el nivel de exigencia que Lean le había mostrado durante el rodaje de Lawrence de Arabia. Así que finalmente el papel recayó sobre el prometedor actor egipcio Omar Shariff, quien también había colaborado con Lean en su anterior film.

El rodaje de la película tuvo lugar casi íntegramente en España, construyéndose para recrear los escenarios moscovitas, un enorme decorado en el suburbio madrileño de Canillas, que incluia edificios de estética rusa, una linea de tranvia y una réplica del Kremlin. Para los escenarios exteriores se usaron localizaciones situadas en la provincia de Soria, y solo algunas de las escenas invernales fueron rodadas fuera de España, concretamente en Finlandia.

Entrando a valorar el film, lo primero que hay que reconocer es que la película sabe sintentizar la densidad narrativa de la novela, acortando determinadas partes del relato, pero sin alterar la sustancia del mismo. Un relato que, por otra parte, se apoya en las excelentes interpretaciones del elenco de actores protagonistas, empezando por un incomensurable Omar Shariff, impecable en su papel de Zhivago, muy bien respaldado por Geraldine Chaplin interpretando a su esposa y Julie Christie como la pasional Lara. Además, la película se apoya en la magnífica y sugerente banda sonora compuesta por el maestro Maurice Jarre, y que se convirtió en un auténtico éxito comercial, alcanzado las 600.000 copias vendidas durante el periodo de exhibición del film. Finalmente es digno de destacarse la esmeradísima puesta en escena de la que hace gala David Lean a la hora de recrear los escenarios y ambientes, que logran meter de lleno al espectador en la época y el ambiente que se retratan en la pantalla.

Ahora bien, bajo mi punto de vista a “Doctor Zhivago” le falta un peldaño para haber llegado a ser una auténtica obra maestra del Séptimo Arte. Y ello se debe principalmente a que, pese a haber sabido captar fielmente la esencia del relato de Pasternak, la película falla al trasladar a la pantalla el intenso lirismo de la novela, así como determinados matices que dotaban de mayor fuerza al texto literario. Entre ellos cabe citar especialmente dos: el hecho de que el guión del film ponga especial énfasis en resaltar el aspecto antibolchevique de la novela, y en segundo lugar el retrato algo desdibujado que se hace del personaje de Lara. Lo primero es algo lógico teniendo en cuenta las circunstancias políticas de la época de la Guerra Fria, pero que viene en cierta medida a deslucir la intención del autor, que era la de reivindicar la libertad del individuo frente a cualquier tipo de opresión. En cuanto al segundo aspecto, para el lector de la novela, el retrato que se hace del personaje de Lara no termina de ser satisfactorio, ya que mientras en el libro Lara aparece retratada como una mujer de fuerte temperamento y personalidad, en la película parece un personaje mucho menos decidido e incluso voluble. Y en ese sentido, quizás sea el personaje de la novela que peor encaje encuentra en la película.

En cualquier caso, ni que decir tiene que Doctor Zhivago es una de esas películas que merecen ser vistas al menos una vez. Una más que digna adaptación del relato de Pasternak y un muy interesante fresco histórico sobre el pasado reciente de Rusia. Imprescindible para los buenos aficionados al cine.

Calificación: 7,5/10

miércoles, 10 de marzo de 2010

Gallipoli

Gallipoli (1981)

La historia nos sitúa en Australia en 1915. El joven velocista Archy Hamilton (Mark Lee) es toda una promesa del atletismo y un ídolo local, que sueña con alistarse en el ejército y combatir en la guerra. Aprovechando una estancia fuera de su casa para disputar una competición atlética, Archy decide fugarse para enrolarse en la caballería ligera. Tras ser rechazado por su corta edad, trabará amistad con otro corredor llamado Frank Dune (Mel Gibson) que le propone viajar a Perth para volver a intentar alistarse. Durante el camino hacia la ciudad, en el que Archy y Frank deberán cruzar a pie un buen trecho de desierto surge una estrecha amistad entre ambos jóvenes, y pese a que Frank en principio es contrario a participar en la guerra, finalmente seguirá los pasos de su amigo alistándose en la infanteria para combatir en Gallipoli contra los turcos.

El director australiano Peter Weir fue el encargado de llevar a la gran pantalla esta película basada en la famosa Campaña de Gallipoli (o de los Dardanelos) ideada por el Primer Lord del Almirantazgo británico Winston Churchill  para sacar a Turquia de la guerra. Una campaña que se saldó con un fracaso total y que le costó a los aliados cerca de medio millón de bajas de las que unas 30.000 fueron australianas. Weir tardó cerca de 3 años en reunir los fondos necesarios para financiar el proyecto, ya que la película, con un presupuesto cercano a los 3 millones de dólares supuso la producción más cara del cine australiano hasta la fecha. Al final el dinero pudo conseguirse gracias a la participación financiera del magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch, que mostró interés en el proyecto porque uno de sus abuelos había cubierto la campaña de los Dardanelos como corresposal de guerra.

Y hay que decir que, desde luego, el dinero estuvo muy bien invertido. La película, que tiene un arranque apacible para ir subiendo gradualmente de intensidad conforme avanza, sabe ofrecerle al espectador una historia entrañable a la vez que realista, que rezuma humanidad. Una historia en la que se nos habla de la amistad verdadera, el idealismo de toda una generación de jóvenes cuyas vidas iban a ser truncadas por la guerra, y el absurdo de esta, que llevó a miles de soldados a realizar un sacrificio inútil en una campaña que militarmente era un callejón sin salida. En ese sentido la película cuenta con varios elementos destacables, desde la excelente química de su dúo protagonista, con unos jovencísimos Mel Gibson y Mark Lee en estado de gracia; unido a una sobresaliente puesta en escena, una excelente labor de recreación y ambientación de los escenarios donde transcurre el film, y una fotografía de gran calidad. Tampoco puede dejar de mencionarse la muy adecuada Banda Sonora del film, que combina los modernos sonidos del album Oxygen de Jean Michel Jarre con la sobrecogedora solemnidad clásica del Adagio de Albinoni.

Sin duda lo mejor del film estriba en su parte final, cuando la historia camina hacia un desenlace que condensa el mensaje antibelicista (no exento de un evidente poso antibritánico) de la historia. Un desenlace muy bien filmado que –pese a tener ciertas reminiscencias de Sin Novedad en el Frente- tiene la capacidad de sobrecoger al espectador, amén de servir como trágico cierre a la historia.

En definitiva, “Gallipoli” es un título notable al que quizás le faltan algunos matices para haber llegado a la categoría de obra maestra. Pese a lo cual, es una de esas películas de esmerada factura visual y artística que pueden volverse a ver cada cierto tiempo sin que pierdan el interés. Una película de temática antibélica muy recomendable.

Calificación: 7,5/10

La Crítica de Reisman

martes, 2 de marzo de 2010

Feliz Navidad (Joyeux Nöel)

Feliz Navidad (2005)

Frente Occidental, Navidad de 1914. Mientras las tropas de ambos bandos se preparan para pasar sus primeras navidades en las trincheras de Francia, la cantante de opera sueca Anna Sorensen (Diane Kruger) convence al alto mando alemán para que la dejen actuar junto a su amante, el tenor alemán Nikolaus Sprink en una representación de ópera que va a tener lugar en el Cuartel General; con la secreta intención de ayudar a Nikolaus a desertar. De forma paralela, en uno de los sectores del frente, un teniente escocés y uno francés negocian una tregua informal con un teniente alemán para realizar un "Alto el Fuego" durante la nochebuena. La tregua será aprovechada por los soldados de ambos bandos para relacionarse y confratenizar, lo cual no tardará en provocar las censuras y represalias del Alto Mando.

En el que supuso su segundo largometraje, el realizador francés Christian Carion se embarcó en una coproducción entre estudios de cinco países europeos, para llevar a la gran pantalla los acontecimientos históricos relatados por Yves Buffetaut en "La increíble Navidad de 1914", recogido dentro del libro "Las batallas de Flandes y Artois 1914-18". Dicho relato se basa en los hechos que rodearon a la famosa "Tregua de navidad" de 1914 en el Frente Occidental, cuando los responsables de varios sectores del frente acordaron espontáneamente un alto el fuego temporal para poder celebrar la navidad. Durante esas horas de tregua nubo varios casos de confraternización entre los soldados alemanes y aliados, e incluso llegaron a formarse coros de villancicos y a disputarse un partido de fútbol. Naturalmente, en cuanto estos hechos llegaron a oídos del alto mando se dictaron órdenes tajantes para impedir nuevos actos de confraternización e incluso se instruyeron consejos de guerra a los oficiales implicados en el acuerdo de la tregua.

Estos son los hechos que la película traslada a la pantalla, con un resultado correcto, pero no del todo brillante. Porque aunque es cierto que “Feliz Navidad” es una película bastante fiel a los hechos reales en que se inspira, con un trasfondo antibélico que se sintetiza en el mensaje de fraternidad entre las distintas naciones a través del espíritu de la navidad, en el plano narrativo la pelicula evidencia varias limitaciones. La historia está contada con pulcritud formal y estética, pero la verdad es que se echa en falta algo más a la hora de abordar el manido tema antibelico. Y es que la película peca de quedarse demasiado en la superficie de lo que cuenta. Los hechos que aparecen (partido de futbol incluido) son verídicos, pero como suele ocurrir en este tipo de filmes, el conjunto queda algo frio. Tampoco me terminó de convencer la inclusión de la subtrama relativa al romance del personaje de la bella, aunque algo inexpresiva, Diane Kruger con el soldado alemán, porque añade un toque pasteloso que en mi opinión no termina de cuajar con el resto de la historia. Y en general el tono de la narración resulta demasiado idílico, faltando bajo mi punto de vista algo más de realismo y de crudeza a la hora de mostrar los horrores de la guerra de trincheras.

En definitiva, “Feliz Navidad” resulta un producto de aceptable calidad técnica y estética pero algo desangelado en su conjunto, y también adolece de un punto mayor de ritmo narrativo. Aunque como cuento de navidad que predica los valores de la solidaridad y fraternidad humanas por encima de las diferencias nacionales no está mal, como película (anti) bélica resulta simplemente correcta. Una película amable que se deja ver, aunque sin excesivos alardes cinematográficos.

Calificación: 5,5/10