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Actualmente hay 20 reseñas publicadas.

lunes, 14 de febrero de 2011

El Barón Rojo (Von Richthofen and Brown)

El Baron Rojo (1971)

Reconstrucción de las hazañas bélicas del célebre as de caza alemán de la I GM, Manfred Von Richthofen (John Phillip Law), desde sus inicios como piloto de combate, siendo adiestrado por el as Oswald Boelcke, pasando por sus primeras victorias, hasta convertirse en un héroe de guerra, lo cual le acarreará la envidia de otros pilotos destacados de su escuadrilla como Hermann Göring. Su fama hará que un piloto canadiense de la RAF, Arthur Roy Brown, se obsesione con la idea de enfrentarse en combate y derribar al famoso piloto alemán.

Hay dos personajes militares alemanes del S. XX cuyas figuras han sido apropiadas por la cultura anglosajona, hasta el punto de ser venerados incluso con mayor entusiasmo que en su país de origen. El primero es Erwin Rommel, El Zorro del Desierto; el segundo, Manfred Von Richthofen, más conocido como El Barón Rojo por ser este el color que Richthofen usaba en sus aviones para que el enemigo le identificara en combate. En este caso, El Baron Rojo fue un ambicioso proyecto personal del director estadounidense, especializado en películas de bajo presupuesto, Roger Corman. Además de asumir la dirección, Corman también fue el encargado de producir la película, financiándola con capital procedente de su pequeña productora independiente. Sin embargo, la relativa modestia del presupuesto no afectó al aspecto de la ambientación, ya que Corman pudo contar para el rodaje con aviones auténticos de la I GM, que fueron obtenidos gracias a la colaboración de un coleccionista particular residente en Irlanda, que ya los había cedido para el rodaje de Aguilas Azules.  De este modo, la filmación de las escenas aéreas tuvo lugar en tierras irlandesas, empleándose dos semanas en el rodaje de las mismas, empleando aviones genuinos de la Gran Guerra.

Entrando a valorar el film, en cuanto a los aspectos positivos, hay que recalcar la espectacularidad y realismo de las escenas de combate aereo. Como en la época de filmación no existían los efectos generados por ordenador, todas las secuencias aéreas que aparecen en pantalla son reales, y se filmaron, -como apuntaba- empleando aviones de la época. Sin embargo, prácticamente en ese punto se agotan las cualidades del film, que presenta, por otro lado, bastantes aspectos mejorables. Para empezar, hay muchos hechos que no se ajustan a la historia real de Richthofen, dándole demasiada importancia, por ejemplo, al personaje de Göring, y mostrando una supuesta rivalidad con el piloto canadiense Arthur Roy Brown, una rivalidad totalmente ficticia. Por otro lado el film maneja la teoría –que era la vigente en la época de su rodaje- de que fue Brown quien derribó el Fokker de Richthofen, sin embargo los últimos estudios apuntan a que el avión del Barón Rojo fue en realidad derribado por el fuego realizado desde tierra.

Pero, inexactitudes históricas aparte, lo cierto es que la película tampoco termina de carburar, por varios motivos. El primero se encuentra en la poca sustancia de los personajes principales, que resultan totalmente planos y esquemáticos, y no se benefician en absoluto de la floja interpretación del protagonista John Phillip Law, en el papel de Von Richthofen. Además, el desarrollo de la trama resulta totalmente insulso, con escenas de combate aereo que se intercalan con nulo interés con los aspectos personales de los protagonistas, y que no llegan a captar la atención del espectador. Finalmente, el otro gran lastre que tiene el film es que, pese a la abundancia de escenas de acción, a estas les falta la necesaria dosis de épica, y que en ningún momento logra transmitir el carisma de Richthofen, con el resultado de que la historia, en conjunto, ofrece una sensación algo deslavazada y el ritmo de la narración se antoja más bien cansino.

En definiva, El Barón Rojo se queda en un título de muy cuidada ambientación y más que correcta factura visual, pero bastante plano en el aspecto narrativo, amén de demasiado inexacto en el aspecto histórico. Interesará sin duda a los aficionados al cine bélico, por el atractivo histórico del personaje, pero desde el punto de vista de la calidad artística, es una película que, desde luego, decepciona en más de un aspecto. Un título simplemente pasable.

Calificación: 5/10

8 comentarios:

Conde de Salisbury dijo...

La vi en mi ya lejana infancia y, aunque recuerdo algunas escenas (Göring admirando una de sus adquisiciones pictóricas, que provoca la hilaridad de uno de sus camaradas de escuadrilla), se me ha ido desvaneciendo de la memoria. Tal vez incluso en una edad en la que era más impresionable que hoy tampoco me resultó para tanto.

Von Kleist dijo...

Buenas Lord Conde

Efectivamente la escena que mencionas aparece en la película. Göring -que parece más el personaje de la II GM que el piloto de la Gran Guerra- abre un cuadro que parece de Picasso ante la hilaridad de sus compañeros.

Supongo que las escenas de combate aereo vistas a esa edad debían parecer tremendas, (de hecho, es lo mejor del film) pero el resto es bastante flojo. Y por que lo que llevo visto de la versión de 2008, que comentaré en breve, se ve que no aprendieron mucho de los errores de Corman.

Saludos

K.I.A. dijo...

Este fin de semana la he visto yo. Hará tranquilamente unos 25 años que la vi la primera y última vez, en una de aquellas legendarias tardes de sábado en TVE-1. Estaba bastante seguro de que saldría decepcionado de este revisionado pero no ha sido así. Sorprendentemente la peli me entretuvo e incluso me enganchó. Eso sí. El rigor histórico brillaba por su ausencia de una manera casi grosera. Pero de eso sólo te das cuenta si conoces un poco bien la historia.
Tampoco es cosa de recomendar la peli como no sea como curiosidad, pero está bastante mejor hecha de lo que me temía.
Un saludo y enhorabuena por el trabajo en el blog.

Von Kleist dijo...

Buenas KIA

Encantado de verte por aqui. En cuanto a lo que comentas, realmente es una pena que Corman, contando con un excelente atrezzo y con aviones auténticos, desperdiciara la ocasión de hacer una película de mayor calidad sobre el Barón. Las imprecisiones históricas podrían disculparse si al menos la historia transmitiera emoción, el carisma del personaje y enganchara al espectador. Pero en mi caso no encontré ninguna de las tres cosas. Me parece una narración plana, con unas interpretaciones bastante flojas, y sobre todo, una historia a la que le faltan mayores dosis de épica.

Al menos -eso sí- nos queda la buena ambientación y el hecho de contar con los aviones reales de la Gran Guerra. En fin, un producto solo correcto, que podría haber dado mucho más de sí.

Saludos

Ilse Nastase dijo...

El tratamiento que le dan aquí al personaje de Brown es para juzgado de guardia: era un piloto célebre entre sus compañeros por su modestia a la hora de reclamar derribos (oficialmente se le reconocían 12 antes de derribar a Richtonfen, pero parece que esa cantidad ni se le acercaba al número real de aviones que habían caído bajo sus ametralladoras. Hay que aclarar que los británicos llevaban la lucha al lado alemán de las líneas, lo que hacía más difícil para sus pilotos determinar un derribo, porque el avión caía en territorio enemigo, mientras que para los pilotos alemanes era más fácil que les reconocieran una victoria, porque el avión enemigo caía en su propio lado de las líneas) y estaba a punto de sufrir un colapso nervioso cuando acabó con Richtonfen por fatiga de guerra: todo lo contrario del piloto tipo "reblede sin causa" estilo James Dean que nos ponen aquí.

Personalmente recelo mucho de esos "descubrimentos" modernos de que "lo derribó otra bala". Es relativamente fácil ahora que no hay nadie que este interesado en probar lo contrario sacar por la red o en la prensa la noticia de que "se maneja una nueva hipótesis sobre la verdadera causa de la muerte del barón rojo". Y ¡Zas! de gole y porrazo todo el mundo la acepta como cosa probada. Otra cosa sería si los ejércitos alemanes e inglés y sus peritos oficiales lo confiraman rotundamente. y aún así no me fíaria yo mucho: a Lothar (el hermano de Manfres) le reconocieron el mérito de haber derribado al as inglés Ball, que parece que cayó en la refriega general, y como el piloto que lo derribó también, pues se prefirió darle el mérito a Lothar que también era un as y sacar jugo propagandístico...

Von Kleist dijo...

Buenas Ilse

Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. El retrato que se hace de Brown en plan "rebelde-que-se-come-al barón" además de históricamente falso, es disparatado. Porque una cosa es novelar ciertos pasajes de la historia real para hacerla más atractiva en pantalla, y otra muy distinta es directamente inventarse la historia. Y es lo que ocurre en este caso.

Sobre el derribo del Barón, como dices es dificil saber la verdad, pero la teoria del derribo desde tierra parece ser que está avalada por modernos estudios realizados usando tecnología punta para el estudio de las circunstancias del derribo. En cualquier caso, Brown siempre quedará para la historia como el que oficialmente derribó a Richthofen.

Saludos

Weidner dijo...

Chirrían muchas cosas. Además de las que ya se han comentado choca mucho ver a los pilotos alemanes jugando entre ellos ¡al billar americano!. También sorprende ver cómo una cantante interpreta en inglés "Heimat deine Sterne", compuesta en 1942:
http://ingeb.org/Lieder/heimatde.html
Y en el guión, los diálogos entre oficiales parecen mas de la 2ª GM que de la primera.

Von Kleist dijo...

Buenas Weidmer

Ciertamente se nota bastante el hecho de que sea una película hecha con una visión a posteriori sobre los personajes, cosa especialmente patente en el retrato que se hace de Göring, como dices, parece más el de la II GM que el de la Gran Guerra. Y ese no es el peor de los fallos. Al menos -eso sí- el retrato que se hace del Barón resulta comparativamente muy realista si lo comparamos con el que ofrece la versión moderna de 2008. En ese aspecto, la película de Corman tiene el mérito de ser el tuerto en el reino de los ciegos.

Saludos