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viernes, 18 de febrero de 2011

El Barón Rojo (Der Rote Baron)

El Baron Rojo (2008)

Tras alistarse en la Fuerza Aerea alemana, Manfred Von Richthofen (Matthias Schweighöfer) derriba el avión del capitán Arthur Brown (Joseph Fiennes), y pronto comienza a hacerse un nombre como uno de los mejores pilotos de caza germanos, siendo rápidamente ascendido y condecorado por sus superiores, deseosos de encontrar héroes de guerra que suban la moral de la población. En principio, Richthofen entiende la guerra como un honesto deporte de caballeros donde el honor está por encima de todo, pero cuando cae gravemente herido en combate y se enamora de la enfermera Kate, comprenderá que está siendo utilizado como un mero objeto de propaganda por sus superiores.

El Barón Rojo ha sido una de las producciones más caras del reciente cine alemán, con un presupuesto cercano a los 18 millones de dólares, recaudados en gran parte gracias a las generosas aportaciones de donantes particulares, que permitieron al directo y guionista Nikolai Müllerschön llevar a la pantalla su ambiciosa adaptación cinematográfica de las hazañas bélicas del célebre Barón Rojo, coincidiendo con el 90º aniversario de su muerte.

En cuanto a la valoración del film, da la impresión de que, a la hora de elaborar el guión, el director no había tomado nota de los errores presentes en la anterior versión de Roger Corman. Se ve que Müllerschön, pese a contar con dicho precedente, no solo no ha corregido los aspectos menos logrados de la anterior, sino que en algunos casos, los ha agravado. Si la película de Corman se inventaba la rivalidad de Richthofen con el piloto Arthur Roy Brown, esta película va un paso más allá, sacándose de la manga que el alemán le salvó la vida a Brown, e incluso que se hicieron amigos tras caer ambos derribados en tierra de nadie. Pero no acaban ahí las licencias históricas que se toma el guión, ya que además de introducir una previsible subtrama romántica (tópica a más no poder), se presenta a Richthofen como un joven totalmente inmaduro e indisciplinado, un retrato muy alejado del perfil de oficial prusiano al que realmente respondía el personaje histórico. A todo esto hay que unirle el hecho que el ritmo de la narración en ningún momento llega a levantar el vuelo, y las dos horas de metraje del film se hacen un tanto largas. Además, de manera sorprendente, la película obvia mostrar el combate en el que murió Richthofen, limitándose a señalar en el epílogo que su derribo se le atribuye al capitán Brown, aunque este extremo no está confirmado históricamente.

Entre los aspectos positivos, cabe destacar por encima de todo la sobresaliente labor de recreación de los escenarios que aparecen en la película, siendo ese el aspecto donde más se nota el holgado presupuesto manejado por la producción. En cuanto a las escenas bélicas y de combates aéreos, son bastante buenas gracias al empleo de los efectos visuales generados por ordenador, aunque algunas maniobras de los aviones resultan demasiado acrobáticas, aunque sin llegar a los excesos de Flyboys. Finalmente, me gustó que apareciera en el film el personaje de Lothar Von Richthofen, hermano menor de Manfred, que llegó a ser otro as de la aviación alemana, si bien siempre estuvo eclipsado por la fama de su hermano mayor. En el apartado interpretativo, la actuación de Matthias Schweighöfer en el papel del Barón me pareció simplemente correcta, al igual que la del resto del reparto.

En definitiva, esta moderna revisión cinematográfica acerca de la figura del Barón Rojo decepciona en más de un aspecto. Da la impresión de que el director ha querido mostrar una versión bastante modernizada y rebelde del personaje para adaptarlo a los gustos del público actual, pero en el camino se deja muchos aspectos claramente mejorables. Un título que, pese a su abundancia de medios, se queda en agua de borrajas, y que no logra mejorar la anterior película de Roger Corman sobre Richthofen.

Calificación: 4/10

lunes, 14 de febrero de 2011

El Barón Rojo (Von Richthofen and Brown)

El Baron Rojo (1971)

Reconstrucción de las hazañas bélicas del célebre as de caza alemán de la I GM, Manfred Von Richthofen (John Phillip Law), desde sus inicios como piloto de combate, siendo adiestrado por el as Oswald Boelcke, pasando por sus primeras victorias, hasta convertirse en un héroe de guerra, lo cual le acarreará la envidia de otros pilotos destacados de su escuadrilla como Hermann Göring. Su fama hará que un piloto canadiense de la RAF, Arthur Roy Brown, se obsesione con la idea de enfrentarse en combate y derribar al famoso piloto alemán.

Hay dos personajes militares alemanes del S. XX cuyas figuras han sido apropiadas por la cultura anglosajona, hasta el punto de ser venerados incluso con mayor entusiasmo que en su país de origen. El primero es Erwin Rommel, El Zorro del Desierto; el segundo, Manfred Von Richthofen, más conocido como El Barón Rojo por ser este el color que Richthofen usaba en sus aviones para que el enemigo le identificara en combate. En este caso, El Baron Rojo fue un ambicioso proyecto personal del director estadounidense, especializado en películas de bajo presupuesto, Roger Corman. Además de asumir la dirección, Corman también fue el encargado de producir la película, financiándola con capital procedente de su pequeña productora independiente. Sin embargo, la relativa modestia del presupuesto no afectó al aspecto de la ambientación, ya que Corman pudo contar para el rodaje con aviones auténticos de la I GM, que fueron obtenidos gracias a la colaboración de un coleccionista particular residente en Irlanda, que ya los había cedido para el rodaje de Aguilas Azules.  De este modo, la filmación de las escenas aéreas tuvo lugar en tierras irlandesas, empleándose dos semanas en el rodaje de las mismas, empleando aviones genuinos de la Gran Guerra.

Entrando a valorar el film, en cuanto a los aspectos positivos, hay que recalcar la espectacularidad y realismo de las escenas de combate aereo. Como en la época de filmación no existían los efectos generados por ordenador, todas las secuencias aéreas que aparecen en pantalla son reales, y se filmaron, -como apuntaba- empleando aviones de la época. Sin embargo, prácticamente en ese punto se agotan las cualidades del film, que presenta, por otro lado, bastantes aspectos mejorables. Para empezar, hay muchos hechos que no se ajustan a la historia real de Richthofen, dándole demasiada importancia, por ejemplo, al personaje de Göring, y mostrando una supuesta rivalidad con el piloto canadiense Arthur Roy Brown, una rivalidad totalmente ficticia. Por otro lado el film maneja la teoría –que era la vigente en la época de su rodaje- de que fue Brown quien derribó el Fokker de Richthofen, sin embargo los últimos estudios apuntan a que el avión del Barón Rojo fue en realidad derribado por el fuego realizado desde tierra.

Pero, inexactitudes históricas aparte, lo cierto es que la película tampoco termina de carburar, por varios motivos. El primero se encuentra en la poca sustancia de los personajes principales, que resultan totalmente planos y esquemáticos, y no se benefician en absoluto de la floja interpretación del protagonista John Phillip Law, en el papel de Von Richthofen. Además, el desarrollo de la trama resulta totalmente insulso, con escenas de combate aereo que se intercalan con nulo interés con los aspectos personales de los protagonistas, y que no llegan a captar la atención del espectador. Finalmente, el otro gran lastre que tiene el film es que, pese a la abundancia de escenas de acción, a estas les falta la necesaria dosis de épica, y que en ningún momento logra transmitir el carisma de Richthofen, con el resultado de que la historia, en conjunto, ofrece una sensación algo deslavazada y el ritmo de la narración se antoja más bien cansino.

En definiva, El Barón Rojo se queda en un título de muy cuidada ambientación y más que correcta factura visual, pero bastante plano en el aspecto narrativo, amén de demasiado inexacto en el aspecto histórico. Interesará sin duda a los aficionados al cine bélico, por el atractivo histórico del personaje, pero desde el punto de vista de la calidad artística, es una película que, desde luego, decepciona en más de un aspecto. Un título simplemente pasable.

Calificación: 5/10

viernes, 4 de febrero de 2011

Leyendas de Pasión (Legends of the Fall)

Leyendas de Pasión (1994)

El coronel William Ludlow (Anthony Hopkins) tras ser abandonado por su esposa decide retirarse del ejército y trasladarse a vivir junto a sus tres hijos a un gran rancho de Montana, dispuesto a mantenerse alejado del mundo. Sin embargo, las tensiones con su rebelde hijo Tristan (Brad Pitt) y entre este y el sensato Alfred (Aidam Quinn), se verán acrecentadas cuando el hermano menor, Samuel, decide que su bella prometida Susannah (Julia Ormond) se traslade al rancho a vivir con la familia, surgiendo un incipiente romance entre ella y Tristan. Poco después, el estallido de la Primera Guerra Mundial hará que Samuel, en contra de los deseos de su padre, se aliste en el ejército canadiense para combatir en Francia, por lo que Tristan decide seguir sus pasos para proteger a su hermano menor en el frente.

Leyendas de Pasión supuso la adaptación cinematográfica de la novela de Jim HarrisonLegends of the Fall”, publicada en 1979 y cuya historia llamó la atención del director Edward Zick, quien no obstante, iba a tardar más de una década en ver el proyecto materializado en la gran pantalla. A fin de garantizar el éxito en taquilla la productora se aseguró de contar con un actor consagrado como Anthony Hopkins, y sobre todo, con la presencia del sex symbol masculino de Hollywood, que por aquel entonces era una estrella emergente, Brad Pitt. La película contó además con un generoso presupuesto cercano a los 30 millones de dolares y recibió 8 nominaciones a los Oscar, aunque finalmente solo se alzó con una estatuilla, la de mejor fotografía, que recayó sobre el técnico John Toll. Además, la película no terminó de conectar con el gran público, ni de funcionar en taquilla como se esperaba.

Y lo cierto es que, analizando el film, es comprensible que este no se convirtiera en un arrollador éxito comercial. Porque se aprecia a la legua que el intento de Zick por crear un deslumbrante relato épico que combinara elementos del Western clásico, cine bélico y una historia romántica de fondo, no terminó de funcionar adecuadamente en pantalla. En primer lugar, porque los personajes, además de resultar tópicos, no están nada bien desarrollados. Principalmente el de Tristan, que parece un simple vehículo de lucimiento para el físico de Brad Pitt, cuya actuación, por cierto, deja bastante que desear. Incluso el habitualmente brillante Anthony Hopkins aparece bastante sobreactuado interpretando al torturado coronel Ludlow, un personaje que solo logra sacar el lado histriónico del actor galés. A todo ello se le une una historia narrada sin pulso, cuyas dos horas y media de metraje se hacen largas y un guión que oscila entre lo almibarado y lo pretencioso, incluyendo una subtrama de pretendida sensibilidad hacia los indios americanos, que dicho sea de paso, no aporta nada al relato.

Al menos, eso sí, hay que reconocer que las escenas bélicas están filmadas con eficiencia si bien la secuencia que muestra la muerte de Samuel en combate se antoja poco realista y transmite al espectador una sensación de forzado dramatismo, más efectista que efectivo. Como curiosidad, también muestra la participación canadiense en la I GM, un tema poco tratado en el cine de Hollywood.

En definitiva, “Leyendas de Pasión” resulta un producto fallido que no cumple ni de lejos sus ambiciosos objetivos, ya que como relato épico resulta aburrido, y como historia romántica, no logra transmitir gran cosa al espectador, conformándose con coleccionar tópicos y clichés al uso de este tipo de Films con nula capacidad para emocionar. Una película simplemente pasable, en el mejor de los casos.

Calificación: 5/10